viernes, 11 de julio de 2008

EL GRAN DEBATE (2007) DE DENZEL WSHINGTON. LA FINAL DE LOS DEBATES.


FINAL DEL CAMPEONATO NACIONAL DE DEBATES 1935:

Equipo de la Universidad de Harvard (locales): Dos Miembros

Equipo de la Universidad de Wiley (invitados): James Farmer y Samantha Booke

CONTROVERSIA: El ejercicio de la desobediencia civil o social

CUESTIÓN DE LA CONTROVERSIA: ¿Se debe o no ejercer la desobediencia civil?

MODERADOR: El Sr. Farmer debatirá el primer afirmativo.

JAMES FARMER: Resuelvo: La desobediencia civil es un arma moral en la lucha por la justicia. ¿Pero cómo puede considerarse tal cosa? Creo que depende de la definición de las palabras. Palabra. En 1899, en la India, 10,000 personas se reunieron, para protestar en contra de las leyes de la tiranía. El general Reginald Dyer, los encerró en un patio, para que sus soldados los confrontaran por diez minutos. 379 murieron. Hombres, mujeres, niños, asesinados a sangre fría. Dyer dijo que a través de ellos daría una lección. A lo que el pueblo no respondió con violencia, sino con una campaña organizada de no cooperación. Los edificios del gobierno fueron ocupados, las calles se llenaron de gente que se negaba a moverse, aún siendo apaleados por la justicia. Ghandi fue arrestado, pero los británicos fueron forzados a liberarlo. Él lo llamó “Una victoria moral”. La definición de moral: ¿Asesinato de Dyer o victoria de Ghandi? Ustedes eligen.

MIEMBRO DE HARVARD: De 1914 a 1918, el mundo estaba en guerra. A cada minuto, cuatro hombres daban su vida. Piensen en ello. 240 jóvenes y valientes hombres, fueron condenados cada hora de cada día, de cada noche por cuatro largos años. 35,000 horas. 8’ 281,000 bajas. He aquí el hecho inconmensurable ante cualquier otro evento. ¿Hay algo moral acerca de esto? Nada. Excepto que Alemania quería esclavizar a toda Europa. La desobediencia civil no es moral por no ser violenta. Luchar con violencia para defender a tu país, lo es más profundamente. Demandando el más grande sacrificio de todos. La vida misma. La no violencia, es la máscara que se pone la desobediencia civil para encubrir su verdadera cara: La Anarquía.

SAMANTHA BOOKE: Ghandi creía que siempre hay que actuar con amor y respeto a sus oponentes, aún cuando sean éstos los debatidores de Harvard. Ghandi también creía que los que quebrantan la ley, tienen que aceptar las consecuencias legales de sus acciones. ¿Suena eso a Anarquía? La desobediencia social no es algo a lo que debiéramos temer. Es después de todo un concepto americano. Ghandi no halló su inspiración en las escrituras indias, sino de Henry David Drough, quien, creo, fue graduado de Harvard, guiado por quienes no están muy lejos de aquí.

MIEMBRO DE HARVARD: Mi oponente tiene razón en un aspecto. Drough fue un graduado de Harvard, y como muchos de nosotros, apuesto a que desarrolló su intelecto. Él quiso decir: “Cualquier hombre más leído que sus vecinos, constituye la mayoría de uno”. Palabras que Drough no calculó, que Adolfo Hitler estuviera de acuerdo con ellas. La belleza y valor de la democracia es ésta: “Ninguna idea prevalece sin el apoyo de la mayoría”. El pueblo decide los patrones morales de su tiempo, no una mayoría de uno.

SAMANTHA BOOKE: Las mayorías no deciden lo que está bien o mal. Pero la conciencia sí. Por qué nuestros ciudadanos, entregarían su conciencia por el parecer de una mayoría. Nosotros nunca, jamás nos plegaríamos, ante la creencia de ninguna mayoría.

MIEMBRO DE HARVARD: No podemos elegir qué leyes obedecer o cuáles ignorar. Si pudiéramos, nunca pararíamos en una luz roja. Mi padre es uno de esos hombres que están entre nosotros y el caos. Es oficial de la policía. Recuerdo el día que su compañero, su mejor amigo, fue derribado en cumplimiento del deber. Más vívido que todo lo demás, recuerdo la expresión en la cara de mi padre. Nada que irrumpa contra en el cumplimiento de la ley puede ser moral. No importa el nombre que le demos.

JAMES FARMER: En Texas linchan a los negros. Mis compañeros y yo, vimos a un hombre colgando de su cuello, que también habían quemado. Huimos de la banda de linchadores. Presionamos nuestras caras contra el piso del auto. Miré a mis compañeros de equipo. Vi el miedo en sus ojos. Y peor, la vergüenza. Cuál era el crimen de ese negro, para que debiera ser colgado sin juicio, en un bosque oscuro y neblinoso. ¿Era un ladrón?, ¿era un asesino? ¿o sólo un negro? ¿Era un obrero?, ¿un predicador? ¿Sus hijos estarían esperando por él? ¿Quién estuvo cerca del hecho?, y no hizo nada. No importa lo que haya hecho los linchadores eran los criminales. Pero la ley no hizo nada, sólo dejarnos preguntándonos: ¿Por qué? Mi oponente dice: “Nada que quiebre la ley puede ser moral”. Pero no hay ley escrita que diga que los negros no tienen derecho a una casa, que sean rechazados en las escuelas, en los hospitales, tampoco, que seamos linchados. San Agustín dijo: “Una ley injusta, no es ley”. Lo que significa que tengo el derecho, más, todavía, el deber de resistir. Con violencia o desobediencia civil… Deberían rezar porque escogiera la última.

4 comentarios:

Patty dijo...

EXCELENTE TRABAJO FELICITACIONES

Jorge Osorto dijo...

Que grata sorpresa!!!...como había buscado la forma de conseguir esta película para luego transcribir estos discursos y poderlos estudiar, gracias por tomar esta iniciativa con tan buen criterio del contenido a publicar. Me gustaría saber si se puede solicitar otros discursos inspiradores de este tipo de producciones que dejan mensajes moralistas a la conciencia de los espectadores o cuando menos nos dé una guía de cómo encontrarlos.

Anónimo dijo...

Excelente página. Muy útil, seria y
y académica. Es de gran ayuda.
Mil gracias

Anónimo dijo...

Excelente página. Muy útil, seria y
y académica. Es de gran ayuda.
Mil gracias